Madrid, 15 de octubre de 2026. – La recuperación tras una cirugía de cáncer de mama no se limita a una correcta evolución de la herida quirúrgica. Para muchas pacientes, el proceso de recuperación también implica lidiar con dolor, rigidez, pérdida de movilidad del hombro, disminución de fuerza, alteraciones posturales o miedo a mover el brazo, que pueden dificultar actividades cotidianas como vestirse, asearse, conducir, trabajar o practicar ejercicio.
Para acompañar a las pacientes durante este proceso, la Unidad Multidisciplinar de Mama del Servicio de Oncología Quirúrgica de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten ha incorporado un programa de ejercicio físico, terapéutico, dirigido a pacientes que van a ser operadas de cáncer de mama. Está coordinado por la Dra. Gloria Ortega Pérez, jefa de Cirugía de Mama, y Carlos Tapia Barrera, fisioterapeuta especializado en ejercicio y acondicionamiento de pacientes con cáncer.
Este programa comienza antes de la cirugía, con el objetivo de evaluar, educar y preparar a la paciente para su recuperación. El acceso se realiza desde la consulta de Cirugía de Mama, donde la paciente es evaluada por la cirujana, que coordina la cita con el fisioterapeuta, quien, a su vez, realiza una valoración individualizada que permite conocer el estado funcional de la paciente, detectar posibles limitaciones previas y resolver dudas sobre el movimiento y la recuperación. También se introducen pautas sencillas de respiración, relajación y posturales, y si explican algunos procesos y expectativas del posoperatorio. Tras la intervención, el fisioterapeuta realiza una valoración en planta y establece, junto con el equipo quirúrgico, una pauta progresiva adaptada a la cirugía realizada, la reconstrucción, los drenajes, el tratamiento axilar y la evolución clínica.
“Las recomendaciones generales o la entrega aislada de una tabla de ejercicios no siempre resuelven las dudas de la paciente: cuánto puede mover el brazo, qué molestias son esperables, cuándo debe avanzar, cuánta fuerza puede hacer o cuándo es necesario consultar a un profesional. Por este motivo, la recuperación funcional puede beneficiarse de un abordaje precoz, progresivo, supervisado e individualizado”, explica la especialista.
Recuperar el movimiento sin miedo
El acompañamiento fisioterapéutico comienza de nuevo desde las primeras horas tras la intervención. Durante el primer día postoperatorio, el fisioterapeuta visita a la paciente en planta para valorar su situación y comenzar con ejercicios suaves de respiración, relajación y movilidad adaptada.
El miedo a mover el brazo es frecuente después de la cirugía, especialmente ante el temor de sentir dolor o afectar a la herida. Desde Fisioterapia, el objetivo es recuperar progresivamente la confianza en el movimiento mediante experiencias seguras y adaptadas a cada paciente. “La confianza en el movimiento no se recupera simplemente explicando que moverse es seguro; se recupera experimentando, de forma progresiva, que el cuerpo puede moverse, responder y recuperarse”, señala Carlos Tapia.
El programa tiene como objetivo favorecer la recuperación de la movilidad, la fuerza y la función del miembro superior, contribuyendo al control del dolor y la rigidez, facilitando el retorno progresivo a las actividades cotidianas. Asimismo, busca reducir la incertidumbre y el miedo al movimiento, promover la confianza y autonomía de las pacientes y ofrecer pautas de ejercicio seguras e individualizadas, adaptando el plan de recuperación a las necesidades y evolución de cada paciente.
Tras el alta, la paciente puede realizar ejercicio guiado en su domicilio, con visitas de seguimiento y refuerzo según las indicaciones del fisioterapeuta y su evolución. Es importante señalar que la actividad física también puede desempeñar un papel relevante en el bienestar emocional de la paciente.
El ejercicio de fuerza no aumenta el riesgo de linfedema cuando está adecuadamente indicado
Uno de los principales temores tras una cirugía axilar es que el ejercicio, especialmente el trabajo de fuerza, pueda favorecer la aparición de linfedema. “Después de una cirugía axilar no debemos tener miedo al movimiento ni a la fuerza; debemos aprender a utilizarlos y progresarlos adecuadamente”, indica el fisioterapeuta.
“La evidencia científica actual disponible no indica que el ejercicio correctamente prescrito y progresado aumente de forma significativa el riesgo de linfedema. Por ello, la individualización resulta especialmente importante, ya que en determinados casos pueden existir restricciones específicas relacionadas con la cirugía o la reconstrucción”, explica la doctora.
Este programa de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten lleva un paso más allá el abordaje multidisciplinar que caracteriza al centro oncológico, que integra la recuperación funcional dentro del proceso asistencial desde el inicio, mediante la coordinación entre la Unidad de Mama y Fisioterapia.
“Nuestro objetivo es que las pacientes no tengan que afrontar esa recuperación solas ni basándose en recomendaciones generales. Desde la consulta de Cirugía de Mama establecemos la indicación y coordinamos una valoración especializada para que cada paciente sepa qué puede hacer, cómo hacerlo y cuándo avanzar”, concluye la Dra. Ortega.