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Servicios y Unidades Especializadas

Los diferentes servicios clínicos constituyen la columna vertebral sobre la que se organiza la actividad asistencial de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten.

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Oncología Quirúrgica / Cirugía General y Digestiva


El Servicio de Oncología Quirúrgica / Cirugía General y Digestiva se encarga del diagnóstico y tratamiento quirúrgico de los tumores sólidos del aparato digestivo y de la cavidad abdominal y pélvica, así como tumores de mama y piel: 

Tumores de esófago, estómago, duodeno, páncreas, vía biliar, hígado, bazo, intestino delgado, colon y recto, carcinomatosis peritoneal, tumores mesentéricos, sarcomas  retroperitoneales, tumores de mama, melanoma y otros tumores de piel.

2021-03-26 RETRATOS MD ANDERSON 08 - copia

Oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos, cirujanos plásticos o vasculares, gastroenterólogos, radiólogos, patólogos, médicos nucleares, nutricionistas y responsables de ensayos clínicos, trabajan a diario en estrecha colaboración con el Servicio de Oncología Quirúrgica para realizar una valoración conjunta, elaborar un plan de tratamiento y lograr los mejores resultados, de acuerdo a la filosofía de tratamiento multidisciplinar del cáncer que rige en MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten.


  • Biopsia selectiva del Ganglio Centinela en cáncer de mama y melanoma: equipo pionero entre los centros privados de Madrid.
  • Cirugía Radioguiada (en colaboración con el Servicio de Medicina Nuclear: Técnica de localización de lesiones mamarias no palpables con Semillas de iodo 125: precursores de esta técnica en España.
  • Electroquimioterapia para el tratamiento de recidivas cutáneas múltiples de distintas neoplasias. Equipo precursor de la creación de la sección de Electroquimioterapia dentro de la Sociedad Española de Oncología Quirúrgica (SEOQ). 
  • Mastectomía con reconstrucción mamaria inmediata, en colaboración con el Servicio de Cirugía Plástica.

Consulta de segunda opinión en oncología


Vías laparotómico, laparoscópico y robótico para la cirugía de estadificación tumoral, la cirugía radical oncológica, la cirugía de rescate tras recidivas tumorales y la cirugía paliativa de los siguientes procesos:

  • Cáncer de esófago:
    • Esofaguectomía total
    • Esofaguectomía transhiatal
    • Plastia gástrica sustitutiva
    • Plastia cólica sustitutiva
    • Resección endoscópica
    • Ablación con radiofrecuencia
  • Cáncer de estómago:
    • Cirugía de estadificación
    • Gastrectomía radical
    • Citorreducción
  • Cáncer de páncreas:
    • Duodenopancreatectomía cefálica
    • Pancreatectomía central
    • Pancreatectomía caudal
    • Cirugía con preservación del bazo
    • Cirugía con reconstrucciones arteriales y venosas del eje hepato-espleno-porto-mesentérico
  • Cáncer de colon y recto:
    • Colectomía segmentaria
    • Hemicolectomía
    • Colectomía subtotal
    • Reservorios rectales / cirugía rectal con preservación de esfínteres
    • Amputación de recto
    • Exenteración pélvica
    • Cirugia Minimamente Invasiva Transanal. TAMIS
  • Tumores hepáticos primitivos, de la vía biliar y metástasis hepáticas:
    • Cirugía segmentaria y cirugía hepática mayor: Hemihepatectomía
    • Trisegmentectomía
    • Mesohepatectomía
    • Cirugía hepática secuencial planificada en abordajes sucesivos
    • Cirugía hepática con embolización portal previa
    • Anastomosis biliares intrahepáticas
    • Resecciones hepáticas con reconstrucciones vasculares hiliares
    • Ablación con radiofrecuencia o microondas
  • Carcinomatosis peritoneal (pioneros en la sanidad privada madrileña, miembros del Grupo Español de Cirugía Oncológica Peritoneal-GECOP):
    • Citorreducción y quimioterapia intraperitoneal (HIPEC) ó PIPAC (quimioterapia intraperitoneal presurizada en aerosol) en:
      • Pseudomixoma peritoneal
      • Carcinomatosis peritoneal por tumores de apéndice
      • Mesotelioma peritoneal
      • Carcinoma peritoneal primario
      • Carcinomatosis peritoneal por cáncer gástrico
      • Carcinomatosis peritoneal por cáncer colorrectal
      • Otros (T. desmoplásico de células redondas pequeñas).
  • Resección de sarcomas retroperitoneales.
  • Cirugía con resección multiorgánica y exéresis y reconstrucciones vasculares (con interposición de injertos y prótesis vasculares) en distintos territorios: vena cava, aorta, eje porto-mesentérico, vasos ilíacos, en colaboración con Cirugía Vascular.
  • Cirugía Radioguiada (en colaboración con el Servicio de Medicina Nuclear): localización de lesiones abdomino-pélvicas no palpables o de difícil localización con semillas de iodo 125: precursores de esta técnica en España.

Planificacion quirúrgica 3D

Tenemos la posibilidad de elaborar modelos 3D del tumor con los órganos y estructuras anatómicas que lo rodean para poder planificar mejor la cirugía. Los modelos 3D son imágenes o figuras en tres dimensiones que permiten al cirujano conocer con mayor precisión la relación del tumor con estructuras anatómicas vecinas. Permiten al cirujano saber con más precisión si se puede o no quitar un tumor y puede planificar mucho mejor cómo va a proceder a la resección, la mejor vía de abordaje, adelantar eventos críticos y prevenirlos, etc.

A partir de las imágenes del paciente (TAC, RMN o PET-TAC) se elaboran modelos 3D virtuales o físicos. En el primer caso. el cirujano puede ver el modelo en la pantalla de su ordenador y girarlo para verlo desde cualquier ángulo. También puede suprimir estructuras anatómicas para prestar atención en las que le interesen por su relación con el tumor (por ejemplo, arterias o venas importantes). En el segundo caso el modelo se imprime en 3D obteniendo un modelo físico que el cirujano puede ver y tocar.

Esta tecnología supone un gran avance en la planificación de la cirugía, de especial interés en la Cirugía Oncológica, donde el correcto conocimiento de la relación del tumor con las estructuras anatómicas puede significar curar o no a un paciente, disminuir el riesgo de que dejemos algo de tumor que se reproducirá en un futuro, o reducir el riesgo de complicaciones.

 

 Consulta de segunda opinión en oncología quirúrgica digestiva


  • Gammasonda para cirugía radioguiada.
  • Ecografía con sonda intraoperatoria de alta frecuencia y sonda para cirugía laparoscópica.
  • Equipo de cirugía laparoscópica de alta resolución.
  • Equipo de aspirador ultrasónico para cirugía hepática.
  • Radioterapia intraoperatoria.
  • Radiología intervencionista peroperatoria.
  • Estudio anatomopatológico (biopsia) intraoperatorio.
  • Aparato para la aplicación de quimioterapia intraperitoneal hipertérmica (HIPEC).
  • Disector ultrasónico.
  • Robot Quirúrgico Da Vinci Xi.

En la Unidad de Cirugía Oncológica Peritoneal contamos con todos los medios humanos y técnicos necesarios para un abordaje multidisciplinar integral del paciente con carcinomatosis peritoneal en todas sus etapas:

o   Evaluamos cada caso para delinear un abordaje terapéutico personalizado.

o   Ponemos todos los medios y la experiencia para llevar a cabo un abordaje quirúrgico radical mediante cirugía citorreductora y quimioterapia intraperitoneal intraoperatoria hipertérmica (HIPEC) en los casos indicados.

o   Contamos con la acreditación y tecnología necesaria para la administración de quimioterapia intraperitoneal presurizada en aerosol (PIPAC) en los casos indicados para un abordaje paliativo.

Todo ello en coordinación con los tratamientos sistémicos adecuados indicados por nuestros oncólogos médicos y con la valoración de nuestra Unidad Multidisciplinar de Soporte Integral en los casos en los que no esté indicado un tratamiento activo.  

La Unidad fue creada en 2002 y fue la primera Unidad de Oncología Peritoneal de la sanidad privada madrileña. Codirigida por dos oncólogos quirúrgicos: el Dr. Santiago González Moreno y la Dra. Gloria Ortega Pérez . Ambos recibieron formación en MD Anderson Cancer Center de Houston de la mano del Dr. Paul H. Sugarbaker, padre de la Cirugía Oncológica Peritoneal. De hecho, esta unidad está en permanente contacto con su centro homólogo en Houston.

Ambos doctores han ejercido de consultores para la formación de Unidades de Oncología Peritoneal en otros centros médicos españoles y son co-fundadores del Grupo Español de Cirugía Oncológica Peritoneal, el cual codirigieron de 2013 a 2015, y que cuenta en la actualidad con 34 centros.

El Dr. Santiago González Moreno además forma parte del Comité Ejecutivo del Peritoneal Surface Oncology Group International (PSOGI), grupo que aúna los mayores expertos en esta materia de todo el mundo. Además, es co-fundador, co-director y mentor de la Escuela Europea de Oncología Peritoneal (European School of Peritoneal Surface Oncology, ESPSO), que alberga el único programa sistematizado y acreditado de formación en Oncología Peritoneal del mundo, y que cuenta en el momento actual con más de 45 graduados en todo el mundo y más de 30 candidatos internacionales que están realizando el programa, de dos años de duración.  

La Unidad de Cirugía Oncología Peritoneal cuenta con numerosas publicaciones científicas* y capítulos de libros, además de participar activamente en congresos tanto a nivel nacional como internacional.

 * Ver pestaña publicaciones científicas en la Unidad Multidisciplinar de Tumores Digestivos y Oncología Peritoneal


La Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática se encarga del diagnóstico y tratamiento quirúrgico de los tumores primarios del hígado, de las metástasis en hígado de otros tumores (colon, mama, ovario, etc), de los tumores de la vía biliar y vesícula biliar, y de los tumores sólidos y quísticos del páncreas. 

El Dr. Óscar Alonso Casado, Jefe de la Unidad, es cirujano con más de 20 años de experiencia en Cirugía Hepatobiliar y Pancreática y en Cirugía Oncológica, así como en Cirugía Laparoscópica. Certificado en Cirugía Robótica con Da Vinci Xi en 2019. Responsable de la Unidad de Cirugía Robótica Digestiva. Director de Master Universitario en Cirugía Oncológica Digestiva.

Esta Unidad del Servicio de Oncología Quirúrgica cuenta con especialistas preparados, equipos multidisciplinares y dotación tecnológica específica que permiten responder a la complejidad técnica de esta cirugía. La Unidad ha publicado y presentado en cursos y congresos nacionales e internacionales múltiples trabajos de Cirugía Hepatobiliar y Pancreática.

Cirugía de hígado y vías biliares

El tratamiento quirúrgico de los tumores del hígado y la vía biliar precisan de unos medios técnicos superiores a los de otros tumores del aparato digestivo. Tanto para los tumores primarios del hígado como para los secundarios (metástasis de otros tumores), existen diferentes posibilidades de tratamiento que se deben seleccionar individualmente. Para un diagnóstico preciso que permita planificar correctamente el tratamiento, se necesita en todos los casos disponer de TAC multicorte y RMN (en algunos casos con contraste hepatoespecífico), y en algunos de PET-TAC. En pacientes cirróticos o que han recibido mucha quimioterapia, es necesario conocer con exactitud la función hepática, para determinar si la resección hepática es posible. Para ello es importante disponer de un método de determinación de aclaramiento de verde de indocianina. Una vez hecho el diagnóstico, el paciente será  valorado por un equipo multidisciplinar (oncólogo médico, cirujano, radiólogo, gastroenterólogo, oncólogo radioterápico, etc.) para buscar el mejor tratamiento posible para cada caso.

El manejo quirúrgico de estos tumores incluye tanto técnicas quirúrgicas, como técnicas de radiología intervencionista (ablación percutánea, quimioembolización, radioembolización) o radioterapia dirigida (radiocirugía) o la combinación de varios de estos tratamientos. En el quirófano es necesario disponer de ecografía intraoperatoria (tanto para cirugía abierta como para laparoscopia), diferentes dispositivos para la sección segura del parénquima hepático, dispositivos de ablación (destrucción) de tumores con diferentes energías (radiofrecuencia, microondas, etc.). 

En algunos casos la resección se podrá hacer por vía laparoscópica o con cirugía robótica. Esta complejidad técnica y la diversidad de posibles tratamientos hacen que el personal médico deba ser experto en su manejo y con amplia experiencia en el tratamiento de estos pacientes. MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten cuenta con la estructura humana y técnica necesaria para la realización de esta cirugía hepatobiliar compleja.

En los casos con metástasis hepáticas con mucha enfermedad en el hígado tenemos la posibilidad de elegir el mejor esquema de tratamiento quirúrgico para cada paciente: cirugía en un solo tiempo, cirugía secuencial o en 2 tiempos, secuencial invertida (‘liver first’), ALPPS, pudiendo realizar cuando se precise técnicas adicionales como embolización o ligadura portal, radiofrecuencia, radiocirugía, etc. 

El conocimiento de todas estas técnicas nos permite tratar con intención de curación entre un 10 y un 15% más de pacientes los cuales fueron considerados inicialmente irresecables o no curables. Si el tumor de colon que motivó las metástasis todavía está presente, se puede resecar simultáneamente con las metástasis. La experiencia adquirida en cirugía hepática de tumores malignos nos permite abordar y tratar con seguridad y buenos resultados casos con tumores hepáticos benignos o con problemas complejos de la vía biliar (angiomas, adenomas, lesiones yatrógenas de la vía biliar, litiasis, etc.), que en ocasiones pueden llegar a ser tan graves e invalidantes como un tumor maligno.

Cirugía de páncreas

Entre los tumores del páncreas debemos distinguir entre adenocarcinoma ductal, tumoraciones quísticas y tumores neuroendocrinos, sin olvidarnos que la pancreatitis crónica en ocasiones puede simular uno de estos tumores. Puesto que su tratamiento puede variar mucho de unos a otros, yendo desde la simple observación a la resección pancreática, un diagnóstico correcto es fundamental. El diagnóstico diferencial entre unos y otros en ocasiones no es sencillo, y requiere de mucha experiencia en tumores de páncreas, algo que, debido a la baja frecuencia de los mismos, no es fácil tener fuera de un Centro Oncológico. El diagnóstico muchas veces depende de una valoración diagnóstica conjunta entre cirujano, oncólogo, radiólogo y endoscopista, siendo muy importante la labor de este último con la Ecoendoscopia, con la que se pueden obtener imágenes muy precisas y tomar biopsias.

En tumores malignos es fundamental un buen estudio radiológico vascular para determinar la posibilidad de resección del tumor, recurriendo a veces a reconstrucciones 3D. En los tumores neuroendocrinos es importante la colaboración del Servicio de Medicina Nuclear en el  diagnóstico y tratamiento con pruebas como Octreosacn o PET-Galio y técnicas como radioembolización de metástasis hepáticas con Ytrio-90 o tratamiento de tumor neuroendocrinos metastásicos con Lutecio177. Los tumores quísticos no siempre necesitan tratamiento quirúrgico y es que muchos de ellos se podrán observar, pero será necesario un estudio preciso de las características de los mismos para determinar el manejo más adecuado en cada caso.

Una vez hecho el diagnóstico, la cirugía juega un papel fundamental en la posibilidad de  curación. La cirugía pancreática es una cirugía compleja que requiere de equipos expertos que trabajen de forma conjunta en el manejo de estos pacientes y las posibles complicaciones que puedan surgir (cirujanos, anestesistas, patólogos, intensivistas, radiólogo intervencionista, nutricionista, etc.).

La cirugía oncológica del páncreas tiene además unas peculiaridades técnicas que el cirujano debe conocer y que son fundamentales para alcanzar el objetivo de curación. Según la localización del tumor, la cirugía será más o menos compleja, y con mayor o menor riesgo de complicaciones. En algunos casos la resección podrá realizarse con abordaje mínimamente invasivo (cirugía laparoscópica o robótica).

En los últimos años, la quimio y radioterapia administrada antes de la cirugía en los adenocarcinomas de páncreas han demostrado que pueden mejorar los resultados a largo plazo. En MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten los pacientes son valorados por un equipo multidisciplinar que decidirá cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso.

También debemos mencionar la utilidad de la cirugía en el tratamiento de la pancreatitis crónica. En ocasiones las dudas diagnósticas con cáncer de páncreas obligan a un tratamiento quirúrgico. Y, en otras, las complicaciones de la pancreatitis crónica hacen que se deba recurrir a la cirugía para su tratamiento.


La Unidad de Cirugía Robótica Digestiva, creada en 2019, tiene como objetivo el tratamiento quirúrgico de patología oncológica digestiva con abordaje mínimamente invasivo (incisiones pequeñas) asistido con el robot DaVinci Xi.

En esta Unidad se tratan quirúrgicamente con el robot tumores de colon o recto, páncreas, hígado, estomago o esófago, suprarrenales o bazo. Todo ello dentro del ámbito de trabajo de la Unidad Multidisciplinar de Oncología Digestiva. La cirugía robótica proporciona al cirujano una visión en 3D, una movilidad de los instrumentos y una ergonomía que supera a la laparoscopia, facilitando mucho la labor del mismo.

Por estos motivos, la cirugía robótica puede mejorar los resultados de la cirugía laparoscópica reduciendo la probabilidad de que haya que convertir a cirugía abierta, reduciendo la estancia media, mejorando la limpieza ganglionar y facilitando la resección de los tumores localizados en los diferentes órganos mencionados.

El Dr. Óscar Alonso Casado es responsable de la Unidad, con más de 20 años de experiencia en Cirugía Oncológica y Cirugía Laparoscópica Avanzada, y Certificado en 2019 como Cirujano de Consola del Robot DaVinci Xi.  Es Director de Master Universitario en Cirugía Oncológica Digestiva. La unidad está integrada por 2 Cirujanos de Consola y 3 asistentes. La Unidad ha publicado y presentado en cursos y congresos nacionales e internacionales múltiples trabajos de Cirugía Oncológica Digestiva y Cirugía Robótica.

Más información sobre cirugía robótica del cáncer aquí.  


Los pacientes oncológicos presentan características particulares que deben considerarse en cualquier intervención quirúrgica, independientemente de si esta está directamente relacionada con su enfermedad. La inmunosupresión, los efectos de la quimioterapia y la radioterapia, o la medicación anticoagulante son factores que condicionan decisiones terapéuticas que hay que individualizar y considerar.

Con esta premisa, nuestro centro ha puesto en marcha una unidad de proctología que aplica técnicas de baja agresividad adaptadas a las necesidades de cada paciente. El objetivo es ofrecer soluciones eficaces para patologías anorrectales frecuentes (hemorroides, fístulas, sinus pilonidal y fisuras anales) con el menor impacto posible sobre la calidad de vida y sobre los tratamientos del paciente durante su proceso oncológico.

Cirugía con láser: precisión y recuperación sin dolor

El láser de diodo permite sustituir la cirugía escisional clásica por procedimientos de alta precisión que destruyen el tejido patológico de forma controlada mientras preservan las estructuras sanas adyacentes. Las fibras ópticas de menos de 2 mm utilizadas en estos procedimientos generan heridas mínimas, reducen el riesgo de sangrado y eliminan en gran medida el dolor postoperatorio.

Hemorroides

La hemorroidectomía clásica ha sido históricamente una intervención con un postoperatorio marcado por el dolor. La técnica con láser permite tratar hemorroides avanzadas de forma ambulatoria, introduciendo la energía del láser directamente en el cojinete hemorroidal, sin heridas externas. El resultado es una retracción controlada del tejido sin daño la piel ni a la mucosa, con cirugía ambulatoria, mínimo sangrado, muy baja tasa de complicaciones y excelentes resultados a largo plazo.

Fístulas Anales

Las fístulas anales representan una de las patologías proctológicas de mayor complejidad, con un riesgo real de incontinencia fecal asociado a las técnicas quirúrgicas clásicas que precisan seccionar el esfínter. La técnica trata el trayecto fistuloso con láser desde el interior, destruyendo el epitelio patológico y promoviendo el cierre por regeneración tisular, todo ello sin tocar el esfínter anal. Esto maximiza la preservación de la continencia, especialmente relevante en el contexto del paciente oncológico.

Toxina botulínica: una alternativa eficaz para la fisura anal crónica

La fisura anal crónica tiene en la cirugía convencional (esfinterotomía lateral interna) su principal tratamiento quirúrgico, (cuando el tratamiento local es insuficiente), pero esta lleva asociada un pequeño riesgo de incontinencia. La inyección de toxina botulínica en el esfínter anal interno induce una parálisis muscular temporal en el esfínter interno, permitiendo que la fisura cicatrice de forma natural en la mayoría de los casos, sin necesidad de sección del esfínter.

Esta técnica, realizada de forma ambulatoria resulta especialmente adecuada para pacientes oncológicos en los que se desea evitar cualquier complicación quirúrgica que pueda interferir con el tratamiento antineoplásico en curso. Además, los pacientes oncológicos suelen presentar esta patología con frecuencia ya que las alteraciones del tránsito derivadas de la quimioterapia y la alteración de la cicatrización favorecen su aparición.

¿Por qué estas técnicas son especialmente adecuadas para el paciente oncológico?

  • Mínimo riesgo de sangrado, fundamental en pacientes bajo tratamiento anticoagulante o con trombopenia asociada a quimioterapia.
  • Heridas pequeñas con menor riesgo de infección, relevante en contextos de inmunosupresión.
  • Recuperación acelerada que permite no interrumpir o retrasar el tratamiento oncológico.
  • Procedimientos ambulatorios evitando ingresos hospitalarios
  • Preservación de la continencia fecal, que garantiza la calidad de vida del paciente.

Sinus Pilonidal

El tratamiento quirúrgico convencional del sinus pilonidal implica largos postoperatorios con heridas abiertas, elevado riesgo de dehiscencia de los puntos cutáneos, y una reincorporación tardía a la actividad laboral, académica y deportiva. La técnica permite la ablación del trayecto sinusal mediante láser bajo anestesia local y en régimen ambulatorio, preservando la piel suprayacente, minimizando el cuidado de heridas y ofreciendo resultados cosméticos excelentes con baja tasa de recidiva. Esta cirugía, con un postoperatorio sencillo e indoloro permite una rápida reincorporación del paciente a su vida.


La cirugía abdominal por cáncer no termina siempre cuando se extirpa el tumor. En muchos pacientes, puede aparecer una hernia ventral o eventración meses e incluso años después. Esto ocurre cuando la cicatriz de la pared abdominal pierde fuerza y una parte del contenido del abdomen empuja hacia fuera, formando un bulto.

En el paciente oncológico, este problema es más frecuente. Hay varias razones. Muchas personas llegan a la operación con desnutrición o pérdida de masa muscular causada por la propia enfermedad o por los tratamientos. Además, las operaciones oncológicas suelen requerir incisiones más grandes que las que se realizan en enfermedades benignas, lo que debilita más la pared abdominal. A esto se suma que algunos pacientes son portadores de estomas —como colostomías o ileostomías—, una circunstancia que aumenta todavía más el riesgo de que aparezcan hernias alrededor o cerca de esa zona.

Aunque a veces la eventración parece solo un problema estético, en realidad puede afectar mucho a la vida diaria. Puede producir dolor, sensación de tirantez, dificultad para moverse, molestias al caminar o al hacer esfuerzos, e incluso dificultar el uso normal del estoma. Los síntomas suelen aumentar con el tiempo. En algunos casos, también puede complicarse y requerir una reparación quirúrgica urgente.

La cirugía robótica está aportando avances importantes en el tratamiento de las hernias de pared. No significa que un robot opere solo: el cirujano controla en todo momento los instrumentos. La diferencia es que el sistema robótico ofrece una visión ampliada y en tres dimensiones, además de instrumentos muy precisos que permiten trabajar dentro de la pared abdominal con gran delicadeza.

En la reparación de las hernias ventrales o eventraciones, esto tiene una ventaja muy clara: permite reparar la pared abdominal desde pequeñas incisiones, evitando abrir de nuevo toda la cicatriz previa. Para pacientes que ya han pasado por cirugías complejas, esto puede traducirse en menos agresión quirúrgica, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida.

En oncología el tiempo también importa. Cuando aparece una eventración importante, con frecuencia es necesario interrumpir temporalmente tratamientos como la quimioterapia o algunas terapias dirigidas para poder operarla con seguridad. Cuanto más lenta o complicada sea la recuperación, más se retrasa la posibilidad de volver al tratamiento. Por eso, una de las grandes ventajas de los abordajes mínimamente invasivos, como la cirugía robótica, es que pueden ayudar a que el paciente esté en condiciones de reiniciar su tratamiento oncológico lo antes posible.

Otro aspecto clave es la recuperación funcional. Después de una operación por cáncer, recuperar la autonomía es fundamental: volver a caminar con normalidad, hacer esfuerzos cotidianos, toser sin dolor, levantarse de la cama con seguridad o retomar actividad física progresiva. Una reparación sólida de la pared abdominal busca precisamente eso: devolver estabilidad al abdomen para que el paciente recupere calidad de vida cuanto antes.

La cirugía robótica no es necesaria en todos los casos, y no todas las hernias pueden tratarse igual. Cada paciente necesita una valoración individual. Pero en personas que han sido operadas de tumores abdominales —sobre todo si han tenido cirugías amplias, pérdida de peso, tratamientos oncológicos o estomas— esta tecnología está permitiendo afrontar un problema complejo con un enfoque cada vez más preciso y menos traumático.

En definitiva, para el paciente oncológico, reparar una eventración no significa solo corregir un bulto en la pared abdominal. Muchas veces significa poder seguir con su tratamiento, recuperar antes su actividad y volver cuanto antes a su vida cotidiana con mayor seguridad y confort.

Más información en Cirugía robótica del cáncer. 

 


¿Qué es el protocolo ERAS y qué cirugías incluye?

Cuando un paciente se somete a una cirugía mayor abdominal, pueden aparecer complicaciones y la recuperación posterior puede durar semanas. La cirugía mayor abdominal incluye las cirugías de órganos como el esófago, estómago, hígado, páncreas, intestino delgado, colon o peritoneo.

Una intervención quirúrgica siempre supone una interrupción en la vida cotidiana del paciente. La propia agresión quirúrgica causa una disminución transitoria de sus defensas, la cual es mayor en los casos en los que subyace un cáncer. El estrés de la cirugía puede ser relevante si además se asocia una mala nutrición, hábitos tóxicos o mal estado físico, y el riesgo de desarrollar complicaciones aumenta exponencialmente.

El Protocolo ERAS (Enhanced Recovery After Surgery) persigue reducir el estrés que supone para el organismo enfrentarse a una cirugía mayor abdominal y, por tanto, mejorar la recuperación posterior. Se compone de una serie de medidas preoperatorias y postoperatorias que pretenden mejorar la preparación física y emocional del paciente para afrontar la operación, prevenir complicaciones, reducir el tiempo de hospitalización y acortar el tiempo hasta la reincorporación laboral, o para hacer las tareas domésticas habituales, y al reinicio del tratamiento oncológico que se le tenga que prescribir o retomar.

La implicación del paciente desde el momento en que se decide programar esta intervención es fundamental, ya que gran parte de las medidas deben ser realizadas preoperatoriamente.

Por ello, el objetivo de este programa es que el paciente llegue a su intervención en las mejores condiciones posibles para tratar de reducir la posibilidad de complicaciones y facilitar su recuperación.


Guía Protocolo ERAS