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Servicios y Unidades Especializadas

Los diferentes servicios clínicos constituyen la columna vertebral sobre la que se organiza la actividad asistencial de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten.

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Unidad de Reflujo Gastroesofágico y Esófago de Barrett


En nuestra Unidad de Reflujo Gastroesofágico y Esófago de Barrett contamos con un equipo de especialistas en Aparato Digestivo y Cirugía Digestiva que evalúa cada caso de forma individual mediante exploraciones precisas y seguras, como la endoscopia, manometría y pHmetria. Esto nos permite conocer mejor el origen de los síntomas y proponer la mejor solución para cada paciente.

Disponemos de opciones médicas y quirúrgicas adaptadas, basadas en tratamientos personalizados. Entre las alternativas más avanzadas se incluye Refluxstop, una técnica innovadora para el control del reflujo que supera los resultados de las empleadas hasta ahora. Nuestro objetivo es mejorar su calidad de vida de forma eficaz y duradera.

Esta Unidad trata con especial dedicación a los pacientes con Esófago de Barrett, condición precancerosa inducida por el reflujo gastroesofagico. Nuestro centro ofrece una atención profesional especializada y personalizada, dirigida al adecuado tratamiento y seguimiento del Esófago de Barrett, en especial cuando se asocia a displasia y carcinoma precoz.

La enfermedad por reflujo gastroesofágico ocurre cuando el contenido del estómago sube de forma repetida hacia el esófago, provocando molestias como ardor, acidez, regurgitación o sensación de quemazón en el pecho.

Esto sucede porque la válvula natural que separa el esófago del estómago no funciona correctamente. Cuando el reflujo se mantiene en el tiempo, puede afectar la calidad de vida y causar inflamación del esófago. A largo plazo, puede inducir la aparición de Esofago de Barrett, displasia y carcinoma. Un diagnóstico adecuado permite ofrecer el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.


RefluxStop es un dispositivo médico diseñado para el tratamiento quirúrgico del reflujo gastroesofágico en pacientes seleccionados. Su objetivo es evitar que el contenido ácido del estómago suba al esófago, reduciendo los síntomas como ardor, regurgitación o dolor retroesternal.

A diferencia de otras cirugías antirreflujo, RefluxStop no envuelve ni comprime el esófago. Consiste en un pequeño implante de silicona que se coloca durante una cirugía laparoscópica en la parte superior del estómago, cerca de la unión con el esófago. Su función es mantener esta unión en la posición correcta y evitar que se desplace hacia el tórax, lo que es una causa frecuente del reflujo.

Al estabilizar mecánicamente esta zona, el esfínter esofágico inferior puede funcionar mejor de manera natural, disminuyendo el paso del ácido hacia el esófago. De este modo, se busca controlar el reflujo sin alterar la anatomía ni la función normal del esófago.

RefluxStop está indicado solo tras una valoración especializada, que suele incluir pruebas funcionales del esófago. Forma parte de una estrategia de tratamientos personalizados, seleccionando la mejor opción para cada paciente según sus síntomas y características clínicas.


Manometría esofágica de alta resolución

Esta prueba se realiza para comprobar si existen alteraciones de los movimientos (motilidad) del esófago. Se introduce una sonda delgada (un tubo fino y flexible) por la nariz hasta el esófago. La sonda se conectará a un aparato que registra las contracciones del esófago desde la garganta hasta el estómago, realizando un protocolo donde se le pedirá que beba sorbos de agua o que trague saliva.

Deberá comentar la medicación que está tomando por si hubiera que suspender la toma de algún medicamento antes de la prueba. Esta es la prueba apropiada para medir la motilidad del esófago, permitirá determinar si existen alteraciones y de que tipo, lo que ayudará a decidir el tratamiento adecuado.

pHmetría ambulatoria de 24 horas

Esta prueba permite estudiar el grado e intensidad del reflujo gastroesofágico (ácido que pasa del estómago al esófago). Se introduce una sonda delgada (tubo fino y flexible) por la nariz hasta llegar al esófago. La sonda se conectará a un aparato de registro portátil (holter) que llevará sujeto durante 24 horas, registrando continuamente los valores del ácido en esófago.

En algunos casos, deberá suspender la toma de algunos medicamentos que modifican el ácido del estómago antes de la prueba. Es importante que siga el ritmo de vida habitual en casa e incluso en el trabajo. No puede ducharse durante las 24 horas que lleve el aparato conectado. Aproximadamente hacia las 24 horas de empezar se retira la sonda.

Esta es la prueba apropiada para medir el contenido ácido del esófago, por tanto, permitirá confirmar o descartar la sospecha de reflujo gastroesofágico patológico (paso excesivo de ácido) y conocer la importancia del reflujo, lo que ayudará a decidir el tratamiento más adecuado.


El Esófago de Barrett es una condición definida por la presencia de epitelio columnar metaplásico sustituyendo epitelio escamoso en el esófago. Dicho cambio histológico es fruto de la presencia mantenida en el tiempo de reflujo gastroesofágico (enfermedad por reflujo gastroesofágico-ERGE). Una de las características del Esófago de Barrett es que predispone a un riesgo aumentado de desarrollar adenocarcinoma esofágico, una neoplasia con una incidencia creciente en el mundo occidental y asociada a un mal pronóstico en fases avanzadas. Se estima que la incidencia anual de adenocarcinoma entre población con Esófago de Barrett es del 0,1 al 2%, 30 veces mayor que la población general.

El Esófago de Barrett es particularmente frecuente en hombres de raza blanca, con cierto grado de obesidad y con historia de pirosis (enfermedad por reflujo gastroesofágico) de larga evolución. La detección del Esófago de Barrett es particularmente importante de cara a poder realizar un adecuado seguimiento a largo plazo y poder detectar precozmente formas iniciales de displasia/adenocarcinoma> mediante gastroscopia. En los últimos años se han desarrollado técnicas de tratamiento endoscópico de formas precoces de displasia/adenocarcinoma sobre Esófago de Barrett, que permiten una curación total de la enfermedad y la reducción en el riesgo posterior de desarrollar nuevas neoplasias. Entre ellas destacan especialmente la mucosectomía endoscópica y la ablación endoscópica por radiofrecuencia.


  • Gastroscopia con cromoendoscopia con protocolo especial de biopsias para el adecuado diagnóstico y posterior seguimiento del Esófago de Barrett con displasia.
  • Mucosectomia endoscópica para el tratamiento de lesiones visibles asociadas al Esófago de Barrett.
  • Ablación por Radiofrecuencia para la erradicación del epitelio patológico (metaplasia intestinal) en pacientes diagnosticados de displasia o adenocarcinoma, con el fin de reducir el riesgo de recidivas.
  • Ecoendoscopia alta para estadificación local de cáncer de esófago.
  • Técnicas de cirugía antirreflujo por laparoscopia en casos seleccionados que requieran un adecuado control de la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
  • Técnicas de esofaguectomía oncológica para casos que no puedan ser tratados con técnicas endoscópicas.

Actualmente las guías clínicas recomiendan el uso único o combinado de Mucosectomia endoscópica y Ablación por Radiofrecuencia para el tratamiento de pacientes con displasia de alto grado y/o adenocarcinoma intramucoso asociado a Esófago de Barrett.


La Mucosectomia Endoscópica consiste en la resección de segmentos de mucosa y submucosa del esófago mediante técnicas especiales. Los resultados de los estudios llevados a cabo con la técnica de Mucosectomia Endoscópica para el tratamiento de la displasia de alto grado y el adenocarcinoma intramucoso demuestran tasas de curación completa y supervivencia a 5 años del 85-98%.


La Ablación Endoscópica por Radiofrecuencia (ARF) utiliza el sistema HALO (BÂRRX Medical, Sunnyvale, California) que permite someter al tejido a energía por radiofrecuencia aplicada a través de balones que se ajustan a la circunferencia del esófago de forma uniforme. La Ablación Endoscópica por Radiofrecuencia permite eliminar de forma homogénea el epitelio patológico del Esófago de Barrett, de tal forma que se reduce notablemente el riesgo futuro de presentar nuevos focos de displasia/adenocarcinoma en personas que hayan sido diagnosticadas y/o tratadas.