Madrid, 12 de enero de 2026. – La obesidad se ha consolidado como una enfermedad que no solo está asociada a más de 200 patologías, entre ellas hipertensión, colesterol o diabetes, capaces de generar comorbilidades importantes, sino que también se ha demostrado su relación con diversos tipos de cáncer. Se trata de una enfermedad que despierta una creciente preocupación, ya que constituye un problema de salud pública en constante aumento.
La evidencia científica que vincula la obesidad con el cáncer es cada vez más sólida. Se ha demostrado, además, que la pérdida de peso ejerce un efecto beneficioso en la prevención y el pronóstico de esta enfermedad. Actualmente, al menos 13 tipos de cáncer están asociados a la obesidad, según grandes estudios publicados en revistas de referencia como The Lancet1, que han analizado a más de un millón de personas. Así lo afirma el Dr. Marcos Lahera, jefe del Servicio de Endocrinología y responsable de la Unidad de Obesidad de MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten.
Relación entre obesidad y cáncer
La obesidad se caracteriza por un exceso de grasa corporal disfuncional. El tejido adiposo en este estado produce citoquinas inflamatorias que generan, entre otras, inflamación crónica o resistencia a la insulina. “Este estado proinflamatorio puede romper el ADN celular y favorecer el crecimiento tumoral. Asimismo, el tejido adiposo aumenta la síntesis de estrógenos a través de ciertas enzimas, lo que estimula tumores hormonodependientes. La hiperinsulinemia y el incremento del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1) también actúan como promotores tumorales. Otros mecanismos implicados incluyen alteraciones en hormonas como la leptina y la resistina, así como la disbiosis intestinal, que facilita la entrada de bacterias y potencia el riesgo de cáncer”2, señala el Dr. Lahera.
Paralelamente, en un estudio con 900.000 pacientes3 se evaluaron distintos tipos de cáncer, su diagnóstico y mortalidad en personas con obesidad, identificándose 13 tipos claramente asociados a esta condición. Entre ellos, el más frecuente es el cáncer de endometrio, cuya relación con la obesidad aumenta proporcionalmente al grado de exceso de peso: 1,5 veces más riesgo en sobrepeso, 2,5 en obesidad grado I y hasta 7 veces en obesidad grado III.
Los tumores hormonodependientes, como los de endometrio, ovario y mama (este último especialmente en mujeres posmenopáusicas), presentan un riesgo elevado debido al aumento de estrógenos producido por el tejido adiposo. Precisamente, la relación con los tumores de mama es una de las líneas de trabajo de la doctora Laura García Estévez, jefa del Servicio de Oncología Médica, cuyas investigaciones han demostrado cómo la obesidad puede modular el sistema inmune de las pacientes con este tipo de cáncer.
Asimismo, la obesidad incrementa la incidencia de cáncer colorrectal, probablemente relacionado con la inflamación crónica o la resistencia a la insulina, así como la del cáncer de esófago, favorecido por la mayor prevalencia de reflujo y esofagitis en personas con obesidad. Otros tumores, como los de riñón y páncreas, también muestran una asociación significativa, aunque su relación parece deberse principalmente al estado inflamatorio crónico y a la resistencia insulínica. Otros tipos de cánceres relacionados con la obesidad serían el cáncer de hígado, estómago, meningioma, el mieloma múltiple, vesícula biliar y tiroides
Beneficios de la pérdida de peso
La pérdida de peso tiene un papel beneficioso frente al cáncer. Diversos estudios demuestran que los pacientes con obesidad tienen un mayor riesgo de desarrollarlo y que la reducción de peso, disminuye hasta un 50% la mortalidad no solo cardiovascular, sino también por cáncer, reduciendo además su incidencia en personas sin diagnóstico previo4. Incluso en pacientes ya diagnosticados, siempre que no exista desnutrición ni fase aguda de la enfermedad, la pérdida de peso intencionada aporta grandes beneficios.
La mayor mortalidad por cáncer atribuible a la obesidad en mujeres frente a los hombres (20% frente a 14%)5 se explica, principalmente, por el tipo de tumores más frecuentes en cada sexo. En las mujeres predominan cánceres hormonodependientes como cáncer de mama, ovario o endometrio, que presentan mayor mortalidad, mientras que en los hombres algunos cánceres asociados a la obesidad, como el de tiroides, tienen un pronóstico más benigno. “Más que una diferencia estrictamente por sexo, la clave está en el tipo de cáncer”, destaca el Dr. Lahera.
La Unidad de Obesidad de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten
La misión principal de la Unidad de Obesidad de MD Anderson Madrid – Hospiten es abordar de manera integral la obesidad, una enfermedad muy estigmatizada y en aumento. Esta Unidad tiene como principal objetivo optimizar el estado de salud de los pacientes. El Dr. Lahera explica que “desde el punto de vista oncológico, uno de nuestros objetivos es concienciar sobre el riesgo de cáncer y el beneficio de perder peso, incluso en pacientes ya diagnosticados, ya que el tratamiento responde mejor cuando se alcanza un peso adecuado”.
La nueva báscula de bioimpedancia permite ir más allá del IMC. Este aparato realiza un análisis que ofrece una visión más completa de la composición corporal, evaluando grasa, masa muscular, masa esquelética y agua corporal, lo que resulta clave para identificar riesgos como la obesidad sarcopénica —baja masa muscular con exceso de grasa— que empeora el pronóstico vital.
“La obesidad es un factor de riesgo clave y modificable para el cáncer, considerado el tercero en importancia tras el tabaco y el alcoholismo6. Por ello, resulta fundamental promover la salud manteniendo un peso adecuado y previniendo la obesidad, ya que su control contribuye tanto a reducir el riesgo de cáncer como a proteger la salud en general”, concluye el Dr. Marcos Lahera.
Bibliografía
1 Pati S, Irfan W, Jameel A, Ahmed S, Shahid RK. Obesity and Cancer: A Current Overview of Epidemiology, Pathogenesis, Outcomes, and Management. Cancers (Basel). 2023 Jan 12;15(2):485. doi: 10.3390/cancers15020485. PMID: 36672434; PMCID: PMC9857053
2 N Engl J Med 2016; 375:794-798 DOI: 10.1056/NEJMsr1606602 https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMsr1606602
3 Lancet. 2022 Aug 20;400(10352):563-591. doi: 10.1016/S0140-6736(22)01438-6.
4. New England Journal of Medicine 2003;348:1625-1638. https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/nejmoa021423
5. JAMA. 2022 Jun 28;327(24):2423-2433.
doi: 10.1001/jama.2022.9009.
6. eClinicalMedicine 2025;83: 103213 Published Online 11 May 2025 https://doi.org/10. 1016/j.eclinm.2025. 103213